Cuando se dice que el curso se aprueba en octubre es porque supone un riesgo y sobreesfuerzo dejar el intento de sacar todo el año académico en mayo. Pero al menos en este caso, la decisión  y el interés únicamente depende de uno.

Las historias de amor presentan cursos parecidos, con la diferencia de que  son cosa de dos. Resulta comprometido enamorarse en circunstancias adversas y dejar el encanto de compartir las sábanas, los flujos, los buenos días amor, y las risas para tiempos mejores.

La inercia y las palabras de amor, cuando apenas necesitas dormir, porque los mejores sueños ocurren despierto, pueden alimentar una etapa de relación de pareja posterior que flaquee; pero llegar a meta tomando la salida en la pobreza (por antónimo de grandeza) anuncia un fracaso coreándolo desde el comienzo.

Tendría mucho más mérito ir de menos a más, porque hay que echarle narices para aprobar todo el curso en mayo, pero con la calidad de la relación colmada de alto contenido tóxico, la probabilidad de llegar a exámenes en mayo resulta ciertamente preocupante.

Por eso, mejor dejemos las contemplaciones para cuando el amor esté cargado de dinámica propia y trabajamos el contacto, el cariño y la estima ahora, que aún estamos a tiempo.

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