Durante las primeras semanas de vida del recién nacido vas a darte cuenta de lo rápido que crecen, vas a aprender cuidarlo y a saber por qué llora o lo que le gusta. Recuerda que la mejor manera de conoceros es pasar tiempo juntos, cuidando de ti. Mantener a tu bebé caliente, alimentado y seguro va a ocupar todo tu tiempo durante las primeras semanas, pero ésta es solo una primera parte de lo que significa convertirse en padres. Cada segundo que tú bebe está despierto está aprendiendo de ti: aprende lo que siente al ser tocado suavemente, el sonido de tu voz y tu olor corporal. Aprende cómo es el mundo que le rodea, que es amar y ser amado. Es muy importante que hables con él o con ella. También considero importante que si hablas un idioma diferente úsalo también con tu hijo ya que aprenderá no solo otros tipos de sonidos sino también el idioma y su cultura sobretodo si tus raíces son de un país diferente al que resides. 

Según vaya pasando el tiempo te irás dando cuenta de cómo tu bebé va haciendo cada vez más cosas por sí solo. Tiene toda una vida por delante y ahora eres tú quien tiene que guiarle y enseñarle transmitiendo siempre seguridad.

Desde el nacimiento los bebes son capaces de dirigir su conducta hacia un objetivo

Una de las habilidades con las que nace un niño es con la de succión y durante sus primeros días de vida va a aprender y mejorar su coordinación y respiración. Cuando la mejilla de un recién nacido roza un pezón o una tetina casi inmediatamente abrirá su pequeña boca buscando la dirección de éstos. También son capaces de sentir cosas ya sean con las manos o con los pies haciendo movimientos y fuerza. Si está en posición vertical o sobre una superficie plana pueden llegar a intensificar sus movimientos. Pueden mirar a objetos o cosas y, a las personas, sobre todo si están cerca y particularmente las caras. Les gusta sentir y tocar cosas y el sonido de una dulce voz o una música agradable. También reaccionan a fuentes de luz y muy rápidamente sentirán la presencia de su madre gracias al olor de su piel y al sonido de su voz.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *