Quejas de padres, educadores, maestros y profesores

Los padres de una determinada generación y anteriores a la mía nos hemos criado oyendo frases como ésta:  

“ ¿Ahora qué se va a estudiar?, ¡ en mis tiempos si que se estudiaba. Nos hacían aprender la lista de los Reyes Godos!”. Ahora sabemos que estudiar implica abordar cada vez más contenido, por tanto es cada vez más difícil.

Ésto hablando de lo académico, pero hablando de valores es fácil oir cosas como:

“ Yo no se lo que está pasando pero los jóvenes de hoy en día no tienen la educación que teníamos antes, a mí no se me ocurría responder así a mis padres…”

¿Estábamos mejor educados antes que ahora?

Me gustaría que prestásemos atención a la siguiente cita:

“La juventud de hoy ama el lujo. Es maleducada, desprecia la autoridad, no respeta a sus mayores, y chismea mientras debería trabajar. Los jóvenes ya no se ponen de pie cuando los mayores entran al cuarto. Contradicen a sus padres, fanfarronean en la sociedad, devoran en la mesa los postres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros”.

¿ De cuándo es esta cita?

Fue escrito entre el 470 a.C y 399 a.C por Sócrates

¿ Existen cambios en la juventud de hoy respecto a la de ayer?

Entre las conclusiones que podemos sacar de la cita de Sócrates destacan las siguientes:

  • Que los adultos necesitamos a alguien que nos saque de la hipocresía en la que muchas veces vivimos y esa función básicamente la tienen los jóvenes testarudos, contestones y negativistas. Ellos son los que están en posición de cuestionar el estado de las cosas, porque nosotros sin darnos cuenta, por edad, responsabilidades, compromisos, y deudas vamos asumiendo formas de hacer las cosas socialmente admitidas por inercia, que en realidad son discutibles. Y ahí están ellos, los jóvenes, para abrirnos los ojos cuando pretendemos tener razón sin razones objetivas y nos oímos diciendo cosas como ” mientras vivas en mi casa acatas las normas, sino ahí tienes la puerta…”
  • Y hay otra cosa importante que esta cita nos recuerda, y es que el ser humano es un individuo en constante desarrollo y por eso tenemos a cualquier edad cosas que aprender. A los adultos nos toca aprender a lidiar con ellos sin neutralizar del todo esos comportamientos, actitudes y autosuficiencia juvenil, porque forman parte del aprendizaje, crecimiento y desarrollo personal de los chavales que tratamos de educar.

Y la conclusión más importante de todas: Ni la juventud, ni los adultos cambiamos tanto a lo largo de los siglos, sólo nos vamos refinando a medida que la sociedad se hace más sensible o más caprichosa, según se mire.

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