Nos pasamos la vida queriendo hacer las cosas bien. Estamos educados para razonar y valorar las consecuencias. Hay una parte de nosotros que quiere saber lo que hace y otra que le gustaría no saber…

Hay tiempo para todo, incluso para permitirte disfrutar de dejarte ser, sin querer saber las consecuéncias. Ése es el niño que llevamos dentro, forma parte de nosotros y cierra el círculo de la identidad.

Airea al menos el fin de semana ese infante que llevas dentro. Es una forma de evitar el rubor público antes de que tu niño salte con impertinencias en el momento menos oportuno, dejándote en el compromiso de obligarte a reconocer entre semana que la vida te ha robado la identidad.

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