¿ Qué es la Felicidad?

La felicidad no es un destino al que llegar, sino un modo de viajar.

A través de las redes y los mensajes naif destaca una constante en el deseo de la sociedad: la búsqueda de la felicidad. Como si la felicidad llegara desde la mirada dulce de la ola neoromántica de una sociedad enquistada en el individualismo, que invita a ser uno mismo sin mirar a los demás. El gusto de vivir, que no la felicidad que representa sólo un ideal, se colma bajo el propio sentido de identidad, que no es más que la conexión con grupos sociales, laborales y/o familiares de referencia.

Hace años se decía que los mejores amigos se hacían en la mili y en la facultad. ¿Por qué? Porque son los escenarios donde las primeras experiencias intensas de la vida fuera de la unidad familiar, buenas y malas, se comparten con el resto de los compañeros.

Ésto genera conciencia y sentido de pertenencia entre personas que pueden expresar mucho sin apenas hablar. A esa economía de gasto expresivo ( no hace falta explicar qué soy o qué pienso de…) se le llama complicidad e invita a compartir otro nivel de comunicación más elevado, del que bebemos en grupo y nos diferencia de la comunicación con el resto del mundo; nos hace sentir satisfechos con la trayectoria de vida, y continuar experimentando y mejorando la sensibilidad que nos hace formar parte de un proyecto compartido, nuestra propia vida. Además este sentido de identidad nos facilita adentrarnos en nuevos colectivos laborales o sociales con los que compartir nuevas experiencias, desde la seguridad que imprime la pertenencia al primero.

¿ Cómo ser Feliz?

Igual que en economía las crisis tienden a superarse con cooperativas, la búsqueda de la felicidad lleva inevitablemente el sello de colaboración en lo bueno y en lo malo. Un proyecto compartido afectivo, social o familiar funciona desde la colaboración. Y la seguridad en uno mismo (otro indicador de felicidad, uno más), depende fundamentalmente del sentimiento de deuda con el resto del grupo, propia o ajena.

Esto rompe con una expresión del individualismo popular y todas sus variantes, que hoy en día capitanea la navegación por las redes: “ Si  yo soy feliz, hago feliz a los que me rodean”. No. Somos felices, mejor dicho, nos sentimos satisfechos en la medida que colaboramos en un objetivo común: el bienestar de grupo. Y ésto implica que a veces todos lo pasemos mal.

Quiero Ser Feliz

Si la alegría, la salud, el éxito, el dinero, el bienestar… son efímeros, ¿Qué nos queda? Por una parte el modo en que disfrutamos todas esas cosas en la medida, poca o mucha, en que las poseamos en cada momento, teniendo en cuenta nuestro modelo de vida. Y por otra parte el gusto de ser cómplices de un mismo lenguaje con el que seguir desarrollándonos para abordar y superar nuevos retos personales, sociales y familiares desde la IDENTIDAD que tanto las buenas como las malas experiencias definen los diferentes grupos de pertenencia que una persona acumula a lo largo de su vida. La felicidad te espera a la vuelta de la esquina de un nuevo proyecto compartido.

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1 comentario

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  1. Muy interesante. Muchas veces las pequeñas cosas del dia a dia que nos podrian aportar mucho no las hacemos ni caso buscando el Santo Grial de la felicidad y así se nos va pasando la vida…