El encanto de la vida siempre está en el lado oculto.El ser humano es insatisfecho por naturaleza, o más bien curioso. Nos pasamos la vida proyectando porque disfrutamos más con las sugerencias que de lo explícito.

Los sentidos nos recrean espacios con impresiones en forma de imágenes palpables, pero la imaginación nos deleita con la ilusión de imágenes en escenarios donde entran en juego emociones y sentimientos. No es normal que la imaginación defraude con la preparación de un viaje, hasta que lo realizas.

Es la diferencia entre la queja y la ambición. Podemos centrarnos en la queja de lo que nos falta o en la ilusión (ambición) de aquello que queda por alcanzar. En el fondo es lo mismo. Ambas circunstancias nos impiden disfrutar del aquí y del ahora. Y sin darnos cuenta desperdiciamos parte de nuestro momento, que muy probablemente sea la mejor versión de la vida que otra persona ambiciona en este momento.

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