No importa cómo acabaste ayer. Como no hay mal que cien años dure, cada día te espera de nuevo con la misma energía solar con la que envolver tus movimientos en la dirección que decidas.

Saca la cabeza y como una paloma mensajera, busca tu trayectoria y trata de surcarla. Cada movimiento en falso, cada minuto perdido, será un coste de oportunidad para acercar tus deseos al alcance de la mano.

Si tienes claro el rumbo poco importa que la meta caiga un poco más lejos de lo deseable, mientras disfrutes de las sorpresas que tu viaje diario te tiene preparadas en forma de eurekas, que precipitan el acercamiento hacia tu destino más de lo que creías, descubriendo durante el camino, que la motivación de superación está en cada paso decidido hacia tu objetivo.

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